¿Conoces cuál es el poder de tus pensamientos y palabras que afectan tus emociones? Podemos decir, sin lugar a dudas, que las palabras influyen directamente en tus emociones. No en vano se dice, muchas veces, que algunas palabras son como un «puñal». Mientras que otras tienen el poder de «acariciar». Pero en esto influyen no solo las palabras que utilizas, sino también la intención y la entonación. Así, palabras aparentemente inocentes pueden dañar según el contexto o la situación. Mientras que otras más intensas o dolorosas pueden pasar desapercibidas según la persona que la dice o la intención con que lo hace.

Lo cierto es que las palabras influyen mucho. Eres un ser que siente y que retiene ciertos momentos. Por ello eres capaz de dar a una o más palabras diferentes sentidos dependiendo de una infinidad de factores. Así también es importante destacar que, muchas veces, el recuerdo que deja en ti una palabra depende del contenido emocional que la acompañó y con el que la escuchaste.

El poder de las palabras y las emociones

Cuando hablamos sobre el poder de las palabras y las emociones hay diferentes aspectos a tener en cuenta. Por un lado, aquellas palabras que utilizas con los demás y en tu diálogo interno. Por otro lado, la influencia de las palabras de los demás sobre tus propias emociones.

Para entender el poder de las palabras y las emociones es importante reconocer, primero, tu propio lenguaje. ¿De qué manera hablas habitualmente con los demás? ¿Tienes un tono positivo, neutro o más bien negativo? ¿Pones atención a las palabras antes de decirlas? Sucede, muchas veces, que ciertas situaciones te superan y evitan que pienses detenidamente qué quieres decir y cómo quieres decirlo. Así, puede suceder que lastimes a otros sin desearlo o, incluso, que no digas exactamente todo lo que quieres decir. En este sentido debes saber que las palabras que dices no impactan solo en el otro, sino también en ti.

Así mismo, al igual que algunas palabras te hacen sentir mejor contigo mismo o con los demás; la reacción personal a las palabras que llegan a tus oídos tiene un peso muy grande. En este punto no se trata de crear corazas que impidan salir lastimado o permitan solo escuchar lo que uno quiere.

El fin es entender el poder de las palabras y las emociones para desarrollar la inteligencia emocional y así conocerte mejor, cultivar tus pensamientos y saber cómo hablar con propiedad con los demás y contigo.

Una de las claves para trabajar el poder de las palabras y las emociones está en cultivar buenas relaciones y aprender a comunicarte de manera efectiva. Esto no implica rodearte solo de ciertas personas que responden a ciertas características, sino de mover los diálogos y el trato de forma positiva y, lo más importante, de forma constructiva.

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Palabras positivas y negativas

Son millones las palabras que tienes en tu mente y puedes utilizar en el día a día. Algunas de ellas no transmiten ninguna emoción en especial, pero otras pueden generar un gran impacto. Sucede tanto al oírlas como incluso también al leerlas.

Entre las principales palabras positivas o que dan felicidad se encuentran: carcajada, risa, éxito, alegría, sonrisa, corazón, placer, beso, abrazo.

Entre las palabras negativas o que generan tristeza se encuentran: terrorismo, violación, maltrato, asesino, mentira, odio, guerra.

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7 palabras y  frases que afectan las emociones

Para conocer más sobre el poder de las palabras y la emociones en relación al neuroliderazgo femenino te invito a leer un fragmento de mi Ebook. Este se llama «Neuroliderazgo Femenino. Gestiona tus emociones y sé una líder que inspire«.

«En coaching trabajamos mucho con programación neurolingüística y particularmente luego de que descubrí el poder de mis palabras comencé a tener más cuidado con lo que me digo a mí misma y a los demás. Hay palabras o frases que definitivamente retrasan tus proyectos y acciones; sin embargo, se usan de forma cotidiana porque forman parte del lenguaje común y han pasado de generación en generación, por repetición.

Revisa esta lista de frases o palabras comunes que seguramente empleas y que puedes cambiar desde hoy cada vez que te escuches a ti misma diciéndolas. Así aprenderás de forma consciente a cambiar el lenguaje:

1. Poco a poco

Esta frase la usas seguramente con regularidad. “Poco” está asociado a escasez. Vuelve a leerla, “poco”, ¿te das cuenta? Cada vez que te pregunten cómo vas con un proyecto, sustitúyela por decir: “Voy paso a paso”.

2. Intentar o tratar

Si te dijera todas las veces que escucho estas palabras en la semana (lo hago de forma consciente), te alarmarías. Parece muy común decir: “Voy a tratar de ir al gimnasio”, “Voy a intentar aprender inglés”, “Estoy tratando de hacer dieta”, “Intento verme mejor”, “Estoy tratando de sacar este informe”, “Intento no equivocarme”, y un sinfín de usos más. Estas palabras no están muy claras para tu cerebro y este termina pensando en dejarlo para luego. Por eso, en vez de avanzar, procrastinas, evitas o mueves las acciones de tu agenda de una semana a otra. Así que cambia “voy a intentar” y “voy a tratar” por “voy a hacerlo”, “lo haré”, “cada día me veo mejor”, “iré”. Si en definitiva no puedes hacerlo, sincérate y di “no lo haré”, y listo. Como líder tendrás muchas ocupaciones, te sugiero llevar una planificación, con tu agenda, priorizar y hacer listas.

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3. Lucha

Esta palabra es una de las favoritas de muchas personas, viven “luchando” para alcanzar metas, la vida se convierte en una lucha continua, y la perpetúan al infinito. Es posible que algunas situaciones se den, pero bajo el yugo de lo complicado y lo difícil. Puedes sustituir esta palabra y decir frases como “para mí las cosas se dan fáciles”, “mi vida fluye”, “todo va a salir bien”. Recuerda que tu estrés y las palabras negativas se convertirán en imitaciones para tu equipo de trabajo, y también para tus hijos, si los tienes. No viniste a la vida a luchar, tampoco a la guerra, viniste a ser feliz.

4. Necesito

¿Cuántas veces has dicho esta palabra, solamente esta semana? Cuando nos situamos en la posición de necesidad, su significado es la falta de algo, en otras palabras, invocamos la “carencia”. Por ejemplo: “necesito dinero”, y te pregunto: ¿quieres o necesitas dinero? Si le pones una acción a la frase, se hace presente en tu cerebro la voluntad y transformas tus creencias. Puedes usar “tengo” y “quiero” en sustitución.

5. Ojalá

Cuando decimos esta palabra, estamos dejando a la suerte que algo pase. Evita repetirla porque, por el contexto donde la usas, sueles decirle a tu cerebro: “no trabajes, espera a ver qué pasa”. Las decisiones las tomas tú, y tus palabras configuran tus acciones. Así que no dejes en manos del azar los objetivos que quieres alcanzar.

6. Vale la pena

¿Qué significa la palabra “pena”? Es un sentimiento de tristeza provocado por alguna situación desagradable. Al decir que vale la pena, estamos afianzando la tristeza incluso cuando no estamos hablando de ello y esté reflejado en otra situación. “Vale la pena este negocio”, entonces ese negocio trae tristeza. Cuidar nuestro lenguaje es parte de nuestra salud emocional.

7. Me muero

Esta expresión coloquial la usan muchas mujeres en sus historias cuando cuentan algo desagradable o no tanto. Ejemplo: “Me muero con lo que te pasó”, o “Muero por esos zapatos”, para decir que te gustan mucho. Otros usos inadecuados son, por ejemplo: “Te mataré si no entregas el reporte a tiempo”, “morí”, “me morí de la risa”, “quiero matar a mi jefe”. ¿Sabes lo fuerte que es mencionar la muerte de forma tan recurrente en tu lenguaje? Siempre comprométete con la vida, hasta con las palabras.

Espero que esta lista te sirva para revisar tus locuciones desacertadas más comunes y que las sustituyas por unas más asertivas y positivas. Debo confesarte que estas frases, “inofensivas” para muchas personas, las usé por largo rato porque estaban de moda, y terminé con una enfermedad crónica terminal que afortunadamente superé. Espero que veas la importancia de darle alimento constructivo a tu mente y usar un vocabulario de progreso. Estos que te di son algunos ejemplos, pero te invito a hacer un ejercicio. Por una semana toma nota, está atenta a tu lenguaje y anota las expresiones supuestamente inofensivas de las que más haces uso. Te sorprenderá lo que encontrarás. Una vez que las identifiques, trabaja en sustituirlas por frases que sumen a tu vida, no que resten.»

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Conoce el poder de las palabras y las emociones para poder desarrollar tu inteligencia emocional y crear relaciones que aporten significado a tu vida.